Familias inmigrantes

Familias inmigrantes

familias inmigrantesLas familias inmigrantes viven una serie de peculiaridades específicas que implican una serie de cambios específicos vitales que afectan a todos sus miembros. El dejar el país de origen, el separarse frecuentemente de familiares o de seres queridos, el que la familia nuclear se disgregue en diferentes partes en un lugar o en otro, el comenzar una nueva vida en el lugar de acogida suponen un extra que no se puede obviar y que requiere de una atención y cuidado especial. A todas estas especificidades de las familias inmigrantes se unen las que vive cualquier familia en su proceso vital; paternidad o maternidad, ruptura de pareja, adolescencia de los hijos, nuevas parejas, desempleo, vejez y enfermedad de los padres o familiares (pero en la distancia), etc.

Según cómo se haya realizado el proceso de migración podemos destacar dos tipos de procesos diferenciados:

– Pueden ser familias inmigrantes que hayan realizado de forma conjunta el proceso migratorio, es decir padres e hijos que a la vez emigran y se encuentran con el choque cultural y el proceso de adaptación de forma simultánea y conjunta. Este tipo de migración no ha sido tan común en España en los últimos años.

– Pueden ser familias inmigrantes reagrupadas.Son aquellas familias que han hecho el proceso migratorioo por partes. Primero uno o dos de los progenitores, y luego los hijos.  Los menores muchas veces han quedado al cuidado de familiares que se han podido ocupar más o menos de ellos. El tiempo de separación con sus progenitores puede ser de uno o dos años, hasta muchos más con un contacto vía telefónico, nuevas tecnologías o presencial en contadas ocasiones. En estas familias inmigrantes suele suceder que cuando los hijos llegan al país de acogida los progenitores ya están adaptados a dicho medio, por lo que se da un desfase intergeneracional más agudo que lo habitual.

Con estas peculiaridades, las mayores dificultades que solemos encontrarnos en las familias inmigrantes son:

– Comienzo de la convivencia tras la separación. Rabia frecuente por parte de los hijos o hijas y culpa por parte de los progenitores. Influido mucho por el tiempo en el que han estado separados y la forma de relacionarse durante dicho periodo. Frecuentemente se comienza con muchas ganas e ilusión pero los problemas surgen al poco tiempo y los mayores no sienten reconocida su autoridad.

– La ruptura de los progenitores y el establecimiento de nuevas relaciones afectivas en el nuevo país. Los menores tienen que integrar a un nuevo miembro o convivir con él lo que resulta complicado añadido al aspecto anterior.

-La etapa en la que los menores llegan al país de acogida. No es lo mismo llegar a una edad que a otra. En la preadolescencia o adolescencia los menores viven un proceso de descubrimiento personal, pero también de inestabilidad. Se puede dar dificultades en la adaptación con los iguales, fracaso escolar, etc.

– La falta de apoyo social y red de apoyo. Muchas familias inmigrantes presentan falta de apoyo familiar y social lo que dificulta solventar las dificultades económicas laborales, sociales, familiares con las que se encuentran. A menudo pueden vivir con otras personas en el domicilio, puede darse hacinamiento, etc.

– Falta de tiempo familiar y mucha soledad. Muchos menores se queja de las jornadas interminables laborables de los padres lo  que implica que puedan buscar apoyo afectivo en cualquier parte, aunque éste sea perjudicial.

– Conflicto de identidad al no sentirse ni de un país ni de otro.

El abordaje con familias inmigrantes

Con las familias inmigrantes es muy importante ser conscientes de todas las etapas y peculiaridades que han podido ir viviendo y la forma de ir solventando las mismas. Se realiza una psicoterapia familiar que incluye a todos los miembros de la familia inmigrante atendiéndoles de forma conjunta y en ocasiones de manera individual.

La necesidad de las familias inmigrantes de poder reencontrarse no con lo que dejaron, sino con lo que son actualmente resulta primordial. Con sus potencialidades, forlalezas y recursos, ya que frecuentemente son familias que se olvidan de éstos y se centran en todas sus carencias, limitaciones, dolor, rencor y desencuentros.

Poder poner nombre a lo sentido durante este tiempo, entenderse, escucharse resulta de gran ayuda para poder vivirse de manera diferente saliendo del lugar de conflicto cotidiano, y mirándose como lo que son, una familia.

 

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