Preguntas frecuentes de psicoterapia y mediación

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¿Cuándo asistir a psicoterapia?

 El asistir a psicoterapia no implica el tener que padecer una patología mental. Hay muchas personas que creen que su situación no requiere de ayuda profesional, y sin embargo se encuentran sin fuerzas para hacer frente  a una situación que les afecta notablemente desde hace tiempo.

Motivos como sentir que no tengo fuerzas, que anímicamente me afecta todo, que estoy más alterada y triste, que no puedo realizar ciertas cosas cotidianas porque tengo un temor constante, que mi vida de pareja no es placentera, si estoy nervioso de forma continua y no lo controlo, si tengo arrebatos de ira cuando las cosas no salen como espero y lo acabo pagando con las personas más cercanas, si tengo un dolor que no se va a pesar de haber pasado tiempo, si siento mucho odio hacia ciertas personas que me han hecho daño y a pesar del tiempo no lo dejo atrás, y me duele continuamente, si hay personas de alrededor que me lo sugieren, si mis relaciones personales no van bien y no soy capaz de reconducirlo, si estoy sufriendo acoso y no se cómo hacerle frente, etc.

Esto son aspectos que de no ser afrontados se enquistan, desgastan y pueden llegar a cronificarse, por eso cuanto antes se puedan abordar mejor, ya que como señalamos a continuación de no afrontarse pueden desencadenar en aspectos más interfirientes en nuestra vida cotidiana, y por lo tanto el sufrimiento es mayor. Es importante el poder prevenir que esto no suceda.

En caso de no afrontarse a tiempo se pueden dar entonces situaciones en las que la persona sufre de forma constante malestar por diferentes motivos: ansiedad, obsesiones, depresión, ataques de ira sin control, alteraciones en la conducta con la implicación negativa que lleva para otras personas.

Por supuesto si la persona padece una enfermedad mental grave, o un deterioro mental y cognitivo por la edad, o es adicto a alguna sustancia es necesario realizar un trabajo coordinado psiquiatra-psicólogo para que la enfermedad no absorba todas las capacidades de la persona. Por ello es necesario que la familia sea un punto de apoyo, o de iniciativa para que se realice un tratamiento adecuado desde la salud mental, las consecuencias de no hacerse implican un gran deterioro para la persona que padece la enfermedad y para toda la familia.

¿Qué diferencia hay entre un Psiquiatra y un Psicólogo clínico?

El psiquiatra es un médico cuya especialidad son las patologías mentales. Se encarga de diagnosticar la enfermedad mental y proponer un tratamiento, principalmente enfocándose en la parte fisiológica, por lo que prescribe medicación. Un psiquiatra especializado en psicoterapia va más allá y trabaja para conocer las causas y el mantenimiento de la patología, así como la manera de abordarlos.

El psicólogo clínico es un profesional de psicología que no tiene potestad para medicar, aunque conozca el tipo de psicofarmacología que existe para cada patología. Es especializado en psicoterapia.

Este profesional evalúa  la situación que la persona vive, empleando diferentes modelos teóricos para su tratamiento.

El psicólogo realiza un abordaje desde la profundización de la problemática presentada por la persona, y si hay algo más que puede estar entorpeciendo el avance. Se utilizan estrategias para analizar y manejar de dónde vienen pensamientos y percepciones, emociones y lecciones de conductas determinadas. Se favorece entonces el autoconocimiento, para poder luego ir adquiriendo nuevas estrategias, habilidades y recursos en el ámbito personal, social y familiar, que permitan un afianzamiento de la seguridad y autocontrol, y por tanto de la autoestima.

Debido a la complejidad del funcionamiento del cerebro y a la cantidad de variables que influyen en el origen y mantenimiento de los problemas psicológicos (biológicos, psicológicos y sociales) se deben emplear múltiples metodologías para abordar los tratamientos por lo que en la mayoría de los casos, el Psiquiatra y el Psicólogo Clínico deben trabajar conjuntamente para ofrecer un tratamiento completo e integral del problema psicológico presentado.

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¿Cuánto tiempo dura un tratamiento psicológico?

Esta pregunta es difícil de responder ya que la psicoterapia dependerá de lo que se quiere hacer frente, y de todo lo que se tiene que ir reajustando y limpiando del pasado para poderlo ir haciendo frente.

Las psicoterapias individuales a menudo pueden alargarse más que las de pareja y familiares que éstas últimas tratan de resolver aspectos de la relación, y no de cada uno de sus miembros.

Cada persona es única, así como su necesidad. El mayor logro psicoterapeutico es que la persona pueda hacer frente a su vida de forma autónoma y segura, sabiendo de dónde viene, lo que ha vivido y reafirmándose en la persona que es.

¿Cuánto tiempo dura una mediación familiar?

La mediación familiar es limitada en el tiempo, ya que se abordan conflictos puntuales y que necesitan ser afrontados pero no se profundiza en la relación entre las personas. Normalmente las mediaciones suelen alargarse unas seis-diez sesiones con una frecuencia semanal hasta finalizar en un acuerdo de mediación.

¿Debo acudir solo/a a psicoterapia?

La psicoterapia individual tiene matices muy diferentes a la de pareja y a la familiar. Si el problema está centrado en la relación de pareja y tu pareja no desea acudir, desde la psicoterapia individual se podrá ir trabajando ciertos aspectos personales que te puedan ayudar a la hora de tu autoestima, de cómo enfocar los problemas, y la toma de decisiones, pero eso no significa que los problemas de relación se solucionen ya que para que la situación mejore en la pareja ambas partes tienen que implicarse.

En casos de personas con grandes problemas familiares la psicoterapia individual permite conocerse, saber de dónde vienen sus respuestas, creencias, expectativas y emociones, y poder enfrentarse a situaciones de desbordamiento con la mayor tranquilidad y madurez sin sentirse a expensas de la familia de la que vienen.

Quiero cita para un familiar

Pedir cita en psicoterapia para una persona sin que ésta esté comprometida con comenzar un tratamiento psicoterapéutico a menudo no tiene un buen pronóstico, y menos si se hace de forma engañosa, mintiendo y colocando al otro en una encerrona, no tienen ningún sentido el engaño y se vuelve en contra.

Un aspecto que se puede plantear si se desea que la persona acuda a psicoterapia es poner encima de la mesa las preocupaciones, creencias que se tienen sobre lo que está sucediendo y cómo nos hacen sentir para plantear acudir de forma conjunta a una entrevista psicoterapéutica de presentación en la que estarán presentes ambos. Luego se podrá valorar la orientación del tratamiento y la psicoterapia con la persona presente.

De esta forma la persona o la familia pueden llegar a plantearse que quizás las cosas no vayan bien, se pueda dar una toma de conciencia de la problemática que se está dando, y un deseo de cambio lo cual ya es un gran paso para aprovechar la psicoterapia. En otros casos las resistencias y defensas son mayores, produciéndose un rechazo al tratamiento.

A menudo nos cuesta interiorizar que cada persona es libre de dejarse ayudar o de negarse a ello, y aunque eso nos pueda doler o producir mucha frustración, rabia y malestar tendremos que trabajarnos el cómo asumirlo y tomar las decisiones que consideremos más oportunas.