Ser madre en estos tiempos y en este lugar

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Ser madre en estos tiempos

Ser madre en estos tiempos es una carrera de obstáculos donde continuamente la mujer va a verse cuestionada. Hace unos meses la periodista Samanta Villar señaló que desde que había tenido hijos había perdido calidad de vida.
“Tener hijos es perder calidad de vida”, decía,  “Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes”.

Las críticas no se hicieron esperar (copio textualmente algunos de los comentarios vertidos en las redes sociales):

  • Para ser madre, hay que dejar de ser egoísta. El día que entiendas eso, serás feliz.
  • Cuando una niña mal criada, acostumbrada a ser el centro de todo, pierde el protagonismo suelen pasar estas cosas.
  • Tener hijos no es perder calidad de vida, es ganar vida en todos los sentidos, pero esa vida pasa a ser de ellos, para ellos y por ellos. ser madre
  • Inmadurez y falta de sensibilidad. Está mujer, prefiere las mieles del triunfo profesional a ser madre. Posiblemente tenga un trauma porque lo que dice no es lógico.

Pero a esto, que me enteré muy de pasada me encuentro con que la semana pasada una paciente en terapia me cuenta que porque la cantante Soraya se había ido a cenar tras haber pasado una semana de ser madre se le echaron encima las redes sociales criticándole de egoísta, mala madre, etc. Ya no pude más, como profesional, como mujer y como madre no es posible permanecer impasible ante este continuo machaque irreal y manipulador.

Para ser muy explícita y no irme por las ramas; Ser madre es sufrir un duelo en nuestra identidad, y mucho mayor que el varón. Puede ser un momento infinitamente feliz por otro lado, pero la mujer vive en su cuerpo, en su estado emocional y en su vida algo nuevo: la pérdida de libertad, de su identidad. Ya no puede preocuparse por ella misma o por su pareja sino que toda su energía, su mente, su cuerpo y su emoción va dirigida a un bebé que la necesita para sobrevivir, y eso desgasta, cansa, genera nervios, incertidumbres, etc. Aunque pueda compensar, pero una cosa no quita la otra.

Además ser madre en estos tiempos no es cualquier cosa; primero porque los sistemas motivacionales de las mujeres han cambiado. Yo durante veinte años he podido atender en psicoterapia a mujeres de cierta edad cuya motivación en la vida, y para la que fueron preparadas fue ser madres. Su vida se rigió por la búsqueda de apego y el cuidar y alimentar a sus hijos. Cuando los hijos llegaron a la edad adulta muchas de ellas sufrieron depresiones, estados de ansiedad profundos al sentir un enorme vacío vital, aunque algunas pudieron seguir cubriéndolo con su rol de abuelas. Esas mujeres no fueron juzgadas, criticadas o cuestionadas porque su rol era muy concreto y definido.

Pero ahora nos encontramos con que los sistemas motivacionales de la mujer han cambiado; que ya no sólo en su vida les motiva el conservar a su especie o el apego hacia sus “crías”, sino que tiene intereses profesionales, personales, conyugales, narcisistas, etc, (Sí nos han educado para ello, en estos tiempos y en este lugar, no lo olvidemos) y la realidad es que ser madre actualmente es encontrarse en una dicotomía constante ya no solo a nivel personal, sino porque hay un baremo irreal de perfección que nos cuestiona continuamente, como si eso fuese lo correcto. He atendido a muchas mujeres que se encontraban desbordadas en su maternidad y no eran capaces de decirlo porque socialmente se les cuestionaba, qué liberación sentían al poderlo compartir.

Actualmente hay corrientes, según mi criterio profesional extremistas y erradas, que consideran que el único apego hacia el hijo se tiene que formar con una madre pegada a su bebé todo el día, darle el pecho a toda costa, aunque la madre esté sobrepasada o con una depresión severa, pernoctar con el bebé, etc., Lo único que generamos es una guerra en la que siempre va a ver una perdedora: la mujer.

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Ser madre es una experiencia emocionalmente brutal y hay momentos muy felices, pero por qué tapar una realidad, y lo peor, ¿por qué juzgar y cuestionar a las mujeres que lo ven de otra forma? No conozco como profesional una madre perfecta: La madre perfecta NO existe, ni tiene que haber una metodología única para ejercer de madre. Ser buen madre va mucho más allá y es mucho más sencillo que seguir un guión rígido y estructurado.

Hay diferentes formas para lograr un apego seguro, pero no nos juzguemos, no vayamos a atacaros a nosotras mismas

Viendo familias durante casi dos décadas lo reafirmo. He visto a madres dedicadas a sus hijos deprimidas y ansiosas y a otras felices y serenas, a mujeres trabajadoras estresadas y culposas y a otras que jugaban y sonreían .

Lo que necesitan nuestros hijos es a nosotras, nuestro afecto y nuestro saber ir inculcándoles valores en la vida. El apego es imprescindible pero no hay una única manera de lograrlo. He conocido a mujeres que lo daban todo por sus hijos siguiendo un guión basado en las exigencias sociales y sus hijos se mostraban inquietos e inseguros. Que no, que seamos más libres, que no nos juzguemos tanto entre nosotras y que en ese aspecto no permitamos que el hombre, que no vive lo mismo, ni a nivel corporal ni psicológico, lo haga.

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