Trauma psíquico y su recuperación

Trauma psíquico y su recuperación

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El trauma implica haber vivido situaciones donde la persona experimentó aspectos en los que no tuvo control, que le fueron muy dolorosos, y donde su percepción de seguridad se vio alterada. Puede que a raíz de dicha experiencia se haya desencadenado o no un Trastorno por Estrés Postraumático, pero a menudo el trauma suele estar debajo de muchas otras patologías (ataques de pánico, adicciones, fobias, trastornos de personalidad, etc) y de comportamientos disfuncionales

El trauma implica que se produzca una herida psíquica, más o menos profunda y cuya intensidad varía según cada persona, su historia, y la respuesta que han tenido ante el suceso vivido las personas importantes de su entorno, por tanto una experiencia puede ser más o menos traumática, según todos los factores señalados anteriormente, sobre todo éste último, de la respuesta de apoyo o no ante lo acontecido.

Las experiencias traumáticas que no se trabajan afectan en todas las facetas de la vida de la persona; en su salud, en su identidad, su seguridad, en cómo se relaciona con los demás, etc. El trauma desencadena en la persona una interpretación sobre lo acontecido que a menudo resulta falso, dañino, destructivo e irracional, y acaba generando una percepción de uno mismo, los demás y el mundo sesgada, y a menudo patológica. Por ello, la psicoterapia es de gran ayuda para abordar el trauma y poder ser acompañado ante aquello que en su momento no se pudo trabajar.

A menudo sucede que las personas a lo largo de su vida han podido ir acumulando diferentes traumas; situaciones de abuso en la infancia en la familia, casos de bulling en el colegio, relaciones de pareja con existencia de violencia, etc., por ello es tan necesario profundizar en la psicoterapia sobre lo vivido.

Por ejemplo una persona que vivió en su casa la experiencia traumática de la violencia del padre hacia la madre puede acabar pensando hacia sí misma “No soy digna de que me presten atención”. Esto afectará en todas sus decisiones, en su asertividad, en sus relaciones afectivas, familiares, laborales, etc.

Algunas experiencias traumáticas son las siguientes:

  • Violencia de género; haberlo sufrido directamente o haber sido testigo durante tiempo.
  • Abusos en la infancia; humillaciones, maltrato físico, sexual, psicológico, falta de afecto y negligencia por parte de las personas cuidadoras.
  • Violencia terrorista; ser testigo o víctima de este tipo de actos
  • Participación en sectas, pandillas donde se han generado una serie de creencias sobre lo que significa estar dentro o fuera.
  • Accidentes de tráfico, laborales
  • Enfermedades graves; cuidado a personas enfermas donde el deterioro es progresivo, vivir una propia enfermedad.
  • Perdida de un ser querido, abortos, muerte de un hijo, de algún otro familiar en circunstancias inesperadas.
  • Desastres naturales
  • Mobbing; estar sometido de forma continua a acoso laboral, siendo desprestigiado, sometido, ninguneado.
  • Bulling o acoso escolar, donde a menudo los menores se ven sometidos a ataques y burlas y se encuentran sin recursos para defenderse.
  • Adicción de un familiar (ludopatía, alcoholismo, drogadicción…)

A veces el trauma no tiene que ver con un hecho concreto sucedido, sino con la acumulación de muchos traumas a lo largo de la vida de la persona. Muchos de los traumas que se generen en la edad adulta tienen una raíz en cómo se desarrollaron los vínculos emocionales con las figuras de apego, y los traumas ocasionados en dichas relaciones, por eso es de vital importancia el poder realizar un análisis exhaustivo de lo que ha podido vivir la persona en el pasado, y que ha podido generar una base de inseguridad que ha favorecido el desarrollo de traumas posteriores.

Tratamiento del trauma

El trauma genera diferente tipo de sintomatología que necesita ser abordada. Puede ser que la persona se bloquee emocionalmente, que esté deprimida permanentemente, en un estado de ansiedad o activación constante, de desconfianza, de impotencia y desesperación, etc. Todo esto conlleva un coste muy grande personal, por ello es tan importante abordar el trauma y trabajarlo.

Actualmente el tratamiento más adecuado para afrontar este tipo de situaciones traumáticas se a mostrado que es el EMDR. De esta forma se integra dentro de los diferentes modelos terapéuticos para bordar el trauma.

EMDR, es un abordaje donde se aborda el trauma y problemas emocionales que tras determinadas experiencias vitales difíciles se desencadenaron. Se accede al recuerdo traumático (mentalmente) para poder irlo afrontando en un espacio seguro e irle quitando la carga emocional que contiene. Todo esto se logra  a través de una realización de una serie de movimientos oculares mientras la persona permanece en la imagen del recuerdo traumático. Con todo esto se va logrando que la carga emocional disminuya, y que la persona pueda ir adquiriendo una mayor sensación de control y bienestar hacia lo sucedido. La situación les deja de desbordar.

Es decir la experiencia dolorosa del pasado no cambia pero el trauma sí; es decir la carga emocional negativa se anula, facilitando y fortaleciendo una asimilación y aceptación de lo sucedido menos inestable, dolorosa o perjudicial.

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